Historia

En el año de 1955 se fundó el Instituto Ministerial El Calvario (IMC) por los misioneros estadounidenses Daniel y Rubí Ost, por la necesidad de formar ministros capaces de predicar a Jesucristo y pastorear en los Centros de Fe, Esperanza y Amor que se fundaban gradualmente.

 

La encomienda de expandir el evangelio de Cristo en México obligó a la pareja Ost a establecer los medios para instruir a los creyentes que deseaban servir a Jesús y por ello inició el centro de enseñanza en la cocina de su casa en Los Herreras, Nuevo León; posteriormente a través de una recomendación personal se decidió reubicar la escuela bíblica al municipio de El Carmen, en el mencionado estado.

El inicio no fue fácil, pero por la misericordia de Dios es que el IMC se ha convertido en un referente en la zona, no sólo como un centro de estudios sino también un actor social que representa principios y valores que contribuyen en pro del desarrollo comunitario.

Le invitamos a que vea el siguiente video en el cual se da voz a los protagonistas de esta bella historia.

Daniel y Rubi.gif

Lo que creemos

Creo en Dios Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra;

y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro;

que fue concebido del Espíritu Santo,

nació de la virgen María,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato;

fue crucificado, muerto y sepultado;

al tercer día resucitó de entre los muertos;

subió al cielo, y está sentado a la diestra

de Dios Padre Todopoderoso;

y desde allí vendrá al fin del mundo

a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

En la iglesia de Cristo,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne

y la vida eterna.

Estoy delante de Dios

como un esclavo de Cristo,

como un mártir muerto.

Le pertenezco a Cristo,

su sangre me ha salvado,

soy muerto al pecado y vivo para Cristo.

Soy embajador de la Cruz,

iré a donde Dios me envíe,

predicaré a quien Dios me pida

y serviré a la iglesia de Cristo,

sin buscar recompensa de hombres

porque mi recompensa y tesoro es Cristo.

Yo pondré mi vida y mi sangre

para alcanzar a mi familia,

mis amigos, mi ciudad y mi país.

Viviré solo para Dios,

y no temeré a nadie sino a Dios.

Consideramos con sumo gozo el ser dignos

de padecer afrenta por causa

del nombre de Jesucristo,

ante el cual toda rodilla se doblará

y toda lengua confesará que Él es Dios,

para la gloria de Dios Padre.

No cesaremos de enseñar y predicar a Jesucristo

en el templo y por las casas.

Mientras Dios me de vida, viviré por Cristo

y por alcanzar un alma mas.

MISIÓN

Formar ministros competentes del evangelio, forjados en los aspectos espirituales, laborales, formación de carácter y conocimiento Bíblico.

david y cintia.jpg